La estatua del Rey Trasgo de El Hobbit representa al grotesco soberano de las cavernas bajo las Montañas Nubladas tal como aparece en El Hobbit: Un viaje inesperado. La figura muestra al personaje avanzando con su corpulenta anatomía, una corona de hueso sobre la cabeza y un gran bastón rematado por un cráneo, elementos que refuerzan inmediatamente su identidad dentro de la película.

La estatua está realizada principalmente en polystone y fue esculpida digitalmente por Daniel Holland. Para desarrollar la pieza se utilizó material de referencia procedente del trabajo realizado para las películas, reproduciendo rasgos específicos del Rey Trasgo como la piel flácida, las irregularidades de su anatomía, las protuberancias del cuerpo y su considerable presencia física.

El acabado cromático combina tonos de carne pálida con matices amoratados y amarillentos distribuidos por distintas zonas del cuerpo. La escultura presta especial atención a la textura de la piel, las arrugas, el rostro, las manos y los pies. El Rey Trasgo sostiene un bastón de madera con un cráneo en la parte superior, del que cuelgan pequeños trofeos, mientras la corona formada por elementos óseos completa su aspecto de gobernante autoproclamado.

La escena se apoya sobre una base con plataforma de madera de aspecto irregular, sujeta visualmente mediante cuerdas y salpicada de huesos. La postura adelantada del personaje, el bastón apoyado a un lado y la disposición asimétrica de sus brazos crean una silueta fácilmente reconocible y permiten apreciar numerosos detalles incluso desde una vista frontal.

Dentro de El Hobbit: Un viaje inesperado, el Rey Trasgo gobierna a los trasgos que habitan bajo las Montañas Nubladas. Esta estatua concentra esa caracterización en una composición centrada exclusivamente en el personaje, su anatomía y sus símbolos de poder, ofreciendo una representación específica de uno de los antagonistas y criaturas más reconocibles de la película.

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