"Cuentas más batallitas que el abuelo Cebolleta". Quién no ha oído esta frase a lo largo de su vida. ¿Es qué el mundo del cómic no aporta nada a nuestro mundo cotidiano? Sí, sin duda. Todos somos producto de nuestro mundo, de nuestra sociedad y del mundo que nos rodea.

Ibáñez, el maestro por excelencia del mundo de la viñeta no sería nadie sin Manuel Vázquez Gallego (Madrid, 1930 - Barcelona, 1995), uno de los padres del cómic español. Su abuelo Cebolleta ya forma parte de nuestro imaginario colectivo gracias a la "Familia Cebolleta" en la que aparecía el emblemático personaje al que he hecho mención.

Este madrileño se afincó en Barcelona, como no podía ser de otro modo, para recalar en la editorial Bruguera, colaborando así en las revistas más famosas de la época: "Pulgarcito, El DDT, Tío Vivo y Mortadelo", donde nacieron de su pluma personajes tan entrañables y famosos para los que ya tenemos alguños años como Anacleto Agente Secreto, Las Hermanas Gilda o la Familia Cebolleta por citar a los más famosos.

Esta película de Óscar Aibar nos conduce a los años de la dictadura para vivir aquella ya lejana época y conocer la Barcelona de la post-guerra, su mundo editorial y lo más underground a través de los ojos de un truhán y un vividor encarnado por Santiago Segura, que resulta ser uno de los dibujantes más famosos de nuestro país de aquel entonces: El Gran Vázquez. Con una estética que nos recuerda mucho a las viñetas salidas de Mortaledo y Filemón o cualquier tira cómica de la época, encontramos simple y llanamente la aventura del día a día a través de las vivencias del ocurrente Vázquez, presentándonos a un personaje pícaro, divertido y extravangante como pocos, digno de los duros años que le tocó vivir. Y aunque parezca que el período histórico no influye mucho, el director (también guionista de la película) nos esboza con inteligentes pinceladas el vivir de aquellos años: censura, franquismo, represión de la mujer, machismo, precariedad laboral, éxodo rural, religión, progreso, sensualidad, erótismo, división azul, persecución política... todo hábilmente encorsetado en guión a la altura de las espectativas y de los medios de la pieza cinematográfica.

No, no es una super producción de cine americano. No hay grandes efectos especiales (pero si divertidas escenas con los propios personajes de Vázquez que interactúan brevemente con el dibujante a lo largo de la película), pero si un guión interesante, una historia vital de un personaje propio que sorprendió a propios y extraños en sus aventuras, engaños y divertidas trapicherias dignas de un Carpanta.

Una producción española con guiños a nuestro cine más nuestro de los 60 y 70, que nos ayuda a conocer a ese Gran Vázquez que da nombre a este film. Santiago Segura se muestra seguro en un papel que le viene perfecto al ser una copia mucho más sobria del Torrente al que nos tiene tan acostumbrados.

En definitiva, una película que gustará a aquellos que quieran conocer un poco más el mundo del cómic en aquellos años, que quieran disfrutar en la recreación brillante de los lejanos años 60 y quieran encontrar una sonrisa en su rostro, recordando a un "monstruo del cómic" que escribió para siempre su nombre entre los mas grandes del mundo de la viñeta en España.

Descanse en paz.

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