Recientemente tuve la ocasión de acudir al Preestreno de Caperucita Roja, que nos vende como una adaptación del clásico cuento infantil y un remake “curioso” de Crepúsculo. Mucho más lejos de la realidad. En esta historia tan mal desarrollada, una chica de 16 años llamada Valerie está enamorada de Peter, un joven leñador, aunque se le ha prometido con el hijo del herrero, el pudiente Henry. Pero pronto hace aparición un peligroso hombre-lobo y rompe una vieja tregua con los aldeanos.

Cierto es que los antiguos cuentos infantiles son oscuros, sangrientos y mucho más terribles que aquellos que los hermanos Grymm nos han legado para la posteridad, pero esta adaptación deja mucho que desear. Con un guión deplorable, giros de acontecimientos previsibles y una intriga infantil trata de mantener la atención del espectador, pero la película se hace aburrida, lenta e infumable a medida que van pasando los minutos.

Personajes planos sin personalidad e interpretación, con una historia de amor poco creíble y con unos guiños al cuento infantil deplorables, estamos ante una película meramente comercial que ni siquiera consigue entretener. Quizás, lo único que se pueda salvar de la película sea la buena fotografía en los espacios exteriores que queda ensombrecida con los planos apagados, simples y malamente ejecutados del interior del poblado donde se desarrolla la mayor parte de la acción del film.

Si al menos los actores hubieran realizado un buen papel, pero Amando Seyfried, Shiloh Fernandez, Max Irons, Jlulie Christie y los demás quedan ensombrecidos por el personaje secundario de un inquisidor excepcionalmente interpretado por Gary Oldman, que es el único que yo salvaría personalmente de este proyecto que hace aguas por todas partes.

Francamente, prefiero ver Crepúsculo...

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